CIEN SEMILLAS QUE VOLARON

La vocación de los árboles
Algunos árboles
cuando se cansan de estar quietos
piden que los conviertan en curiaras,
si tienen vocación de navegantes, claro:
árboles de acantilado,
de ribera
de playa.
Hay árboles que buscan la libertad del viento
-esos tuvieron por confidente a un pájaro-
puentes colgantes
retadores del tiempo,
argonautas
de los barrancos
Hay árboles que quieren
ser árboles tan sólo.
Sentir los pies de un niño
subiendo entre sus ramas,
entretejer un nido en su follaje,
regalar frutos,
florecer,
dar abrigo.
Y al pasar de los años,
o de los siglos,
descansar finalmente
sobre la Tierra Madre
y soñar que mañana
renacerán, otra vez
árboles.
Flor Marina Yánez Lezama

 

 

Cien semillas que volaron

Isabel Minhós Martins

il. Yara Kono.

Coco Books, 2018

 

 

 

 

Un árbol está a la espera, pero ¿qué espera?, el día perfecto. Dejó pasar los días fríos, los lluviosos, incluso los días inciertos. Esperó a que el calor llegara, y cuando esto sucedió, respiró profundamente y al soltar el aire, con él, cien semillas comenzaron a volar.

Unas acompañaron el vuelo de los pájaros, se quedaron en las carreteras, en la panza de algunos peces y ardillas, sobre las rocas, los ríos y las montañas… Otras, hasta murieron de sed.  Solo tres semillas -de las cien- siguieron su camino y crecieron.

Tanto crecieron que cuando llegaron a cierta altura, no había suficiente sol, tierra y agua para las tres semillas. Solo una pudo seguir.

La naturaleza está en constante crecimiento y las semillas esperan encontrar un lugar para quedarse, esperar y comenzar a volar. Una historia de aventuras y desventuras, de esperanza, de tristeza, de alegría, de asombro y de curiosidad. De naturaleza, de matemáticas…  de secretos que guarda el árbol: sabe esperar pacientemente para poder crecer la naturaleza que le rodea y así comenzar un nuevo ciclo.

El texto de la portuguesa Isabel Minhós (una de las fundadoras del colectivo Planeta Tangerinacrea una vez más pura magia desde lo más sencillo y honesto: el viaje de una semilla, a través de un lenguaje poético y cuidado complementándose a la perfección con las ilustraciones  de la artista brasileña Yara Kono y su reconocido y creativo estilo pictórico

Al final del libro, el lector sabrá otro secreto: algunas de las semillas que inspiraron la creación de este libro perfectamente ilustradas acompañadas de un texto informativo que dará a conocer a los lectores otras muchas curiosidades. Una historia para compartir en familia, solo, con amigos, en la naturaleza, en la montaña, con los pájaros… Un álbum que es un homenaje a los árboles y a la naturaleza. 

 

Un árbol estaba a la espera
de esperanzas.
¿Qué esperaba?
Que todo saliera bien,
era esa su esperanza.
¿Qué esperaba?
El día más que perfecto,
el día indicado,
¡el día soñado!